Los ciegos se acarician.

Los ciegos se acarician con las antorchas de sus manos encendidas, y el incendio es dulce y placentero, no deja dolor ni cicatrices a su paso, su rastro es más bien un eco, migajas de gemidos que le sirven de faros al silencio para saber donde callar y simplemente arder sin prisa ni urgencia ni simulacro de por medio.

Los ciegos se acarician, y a la voluptuosa oscuridad no le queda más remedio que sonreír y ceder ante los encantos de ese lenguaje íntimo y casi críptico de manos que se miran con los ojos cerrados, el alma desnuda y el corazón abierto. Y esa otra claridad es nuestro cielo.

Héctor Loza.

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Oda al aire, de Pablo Neruda, recitada por Juan Villoro.

Saludos.

Resulta que el domingo pasado nos metimos al Cecut a ver la presentación de MIENTRAS NOS DURE EL VEINTE, espectáculo musicoliterario en el que JUAN VILLORO se hace acompañar por 4 músicos de vena muy roquera, entre ellos los antiguos caifanes Alfonso André y Diego Herrera, a fin de hacer una lectura musicalizada de algunos de sus textos reunidos en el libro TIEMPO TRANSCURRIDO.

 

En lo personal, nunca antes había asistido a este asunto de las lecturas musicalizadas, o como sea que se les llame. Incluso en la primera pieza dudaba sobre a qué debía ponerle más atención, si a la música ejecutada por los excaifanes y compañía o bien a las palabras y la voz de Villoro. Hubiera apostado que después de la primera interpretación la gente pediría desvergonzadamente LA CÉLULA QUE EXPLOTA o MÁTENME PORQUE ME MUERO. Pero no fue así. Estábamos ahí por otra cosa además de Caifanes. Y Villoro lo sabía. Supo ganar terreno desde su primera intervención, en la que aduló certeramente el mosaico cultural de Tijuana, y resaltó la mística que le confiere su condición de frontera. Supo también ser agradecido, al recordar sus inicios le agradeció a Federico Campbell el haberlo empujado, animado y apadrinado en la publicación de su pimera obra.

Finalmente, Villoro salió avante e impuso sus textos a las melodías. En uno de los momentos de transición del espectáculo en los que el silencio el justo y necesario, Villoro se hizo acompañar solamente de la guitarra, dejando sus viñetas a un lado para recitar la ODA AL AIRE de PABLO NERUDA. Antes de comenzar la lectura, Juan se animó a decir algo más o menos así: “Ahora que estamos en una época de reformas injustificadas y privatizaciones urgentes, solo nos falta que nos privaticen el aire. Sirva pues este poema de Neruda como una llamada de advertencia.”

 

Lo resalto como uno de los mejores momentos de la velada no por las implicaciones políticas que conlleva, sino porque simplemente me encanta Neruda y porque, de cualquier modo, hay que reconocer el acto de valentía y humildad que representa el dejar el ego a un lado, dejar de leerte, y darle un pedacito de tu noche a tus héroes personales.

 

El resto de la noche transcurrió sin sorpresas, música, textos, melodías, palabras. Villoro arrancando risas cuando la lectura se prestaba. Dándole su lugar a los músicos, ya no como exintegrantes de tal o cual grupo, sino como creadores vitales de esa amalgama entre música y literatura. Y al final aplausos para todos, para los músicos, para el escritor, para Tijuana misma, por ser tan fronteriza, tan seductora, tan cosmopolita, tan inspiraradora, tan bien amada.

H.

Sin más o menos qué decir, les dejo el texto de la ODA AL AIRE…

Andando en un camino
encontré al aire,
lo saludé y le dije
con respeto:
“Me alegro
de que por una vez
dejes tu transparencia,
así hablaremos ”
Él, incansable,
bailó, movió las hojas,
sacudió con su risa
el polvo de mis suelas,
y levanto toda
su azul arboladura,
su esqueleto de vidrio,
sus parpados de brisa,
inmóvil como un mástil
se mantuvo escuchándome.
Yo le bese su capa
de rey del cielo
me envolví en su bandera
de seda celestial
y le dije:
monarca o camarada,
hilo, corola o ave,
no sé quién eres, pero
una cosa te pido
no te vendas.
El agua se vendió
y de las cañerías
en el desierto
he visto terminarse
las gotas
y el mundo pobre, el pueblo
caminar con su sed
tambaleando en la arena.
Vi la luz de la noche
racionada,
la gran luz en la casa
de los ricos.
Todo es aurora en los
nuevos jardines suspendidos
todo es oscuridad
en la terrible
sombra del callejón.
De allí la noche,
madre, madrastra,
sale
con un puñal en medio
de sus ojos de búho,
y un grito, un crimen,
se levanta y apagan
tragados por la sombra.
No, aire,
no te vendas,
que no te canalicen,
que no te entuben,
que no te encajen
ni te compriman
que no te hagan tabletas,
que no te metan en una botella,
cuidado!
Llámame
cuando me necesites,
yo soy el poeta hijo
de pobres, padre, tío,
primo, hermano carnal
y concuñado
de los pobres, de todos,
de mi patria y las otras,
de los pobres que viven junto al río,
de la vertical cordillera
pican piedra,
clavan tablas,
cosen ropa,
cortan leña,
muelen tierra,
y por eso
yo quiero que respiren,
tu eres lo único que tienen
por eso eres
transparente,
para que vean
lo que vendrá mañana,
por eso existes,
aire,
déjate respirar,
no te encadenes,
no te fíes de nadie
que venga en automóvil
a examinarte,
déjalos,
ríete de ellos,
vuélales el sombrero,
no aceptes sus proposiciones.
Vamos juntos
bailando por el mundo,
derribando las flores
del manzano,
entrando en las ventanas,
silbando juntos,
silbando melodías
de ayer y de mañana,
ya vendrá un día
en que libertaremos
la luz y el agua
la tierra, el hombre,
y todo para todos
será, como tú eres.
Por eso, ahora,
cuidado!
y ven conmigo,
nos queda mucho
que bailar y cantar,
vamos
a lo largo del mar,
a lo alto de los montes,
vamos
donde esté floreciendo
la nueva primavera
y en un golpe de viento
y canto
repartamos las flores,
el aroma, los frutos,
el aire
de mañana.

PABLO NERUDA.

 

 

 

 

Cachanillas. El nombre de una planta y/o un gentilicio explicado por Emilio Carballido.

Tenía rato sin postear algo-nada.

Esto va con mucho cariño para mis amigos de Mexicali.

Cachanillas son esas plantas del desierto del norte, que les dicen en inglés “yerbas rodadoras” y que cuando hay sequía se hacen bolita sobre sí mismas, sacan sus raíces de la tierra y se dejan llevar por el viento, lejos, lejísimos; bolas secas sonoras, van regando semillas y tienen una voz que da congoja, como de maraca lastimera o de papalote rasgado. Siguen, siguen rodando hasta donde haya humedad. Ahí se arraigan otra vez.

***Encontrado en EL PABELLÓN DEL DOCTOR LEÑAVERDE de EMILIO CARBALLIDO.

Fuchi. Un poema.

He aquí

que estamos solos

un corazón latente frente a otro

un espejo desnudo ante otro espejo

sin brazos, sin manos, sin caricias

sin tacto, sin contacto

para cruzar el puente imaginario de la intimidad.

Pero el olfato, intrusivo, silente, omnipresente

reina el instante a perpetuidad

y arroja a escena verdades contundentes

aun en la más rotunda oscuridad.

Tu sombra gira presta sobre su propio eje

el piso suda frío bajo mis pies,

Y entonces dices fuchi, dices vete.

Por más que el corazón insista

Y reverbere un verde que te quiero verde

El amor no soporta el mal humor/amor/olor.

H.

Before Ever After.

Saludos.

Me entero en Twitter que el 21 de marzo se celebra, además del inicio de la primavera, el Día Internacional de la Poesía.

Y bueno, aprovecho la ocasión un texto más de mi aún no (y quizás nunca) publicada colección de poemas, a la que he bautizado con el mismo nombre de este blog (Postales desde el ocio). Quizás el nombre sea lo que menos funcione de todo el conjunto (Si se toma en cuenta a Rafa Saavedra – por favor búsquenlo y leánlo, que él sí escribe de verdad,  etcétera).

En fin, mucho ruido, pocas nueces.

Les dejo el (mi) texto.

BEFORE EVER AFTER.

Esa tibia oquedad entre tus muslos
es una puerta más hacia el infierno.
La oscuridad en la que me descubro,
la grata muerte en la que te pertenezco.

Somos piel, ansiedad, clamor nocturno.
Nuestras voces cansadas arañando ya el cielo.
Palabras mutiladas, placer, gozo, lamento.

Tu voz recita un poema absurdo.
Mi boca calla entre tus senos.
Te ignoras, me intuyo, al mismo tiempo.

El silencio nos eclipsa hasta el último aliento.
Y un aroma que es nuestro
inundará este tiempo que a nadie le debemos.

El viento se adormece, se embriaga de secretos.
Nos morimos. Callamos y morimos.
Burlamos al destino. Renacemos.
Nos perdemos sin saberlo. Confundidos.

Colmado ya el anhelo,
volvemos a ser tú y yo,
nosotros, los mismos.

Y entonces el silencio
reviste al paraíso de una virtud inmóvil,
de quietud y de luto.

Entre ropas tiradas es que busco
las llaves de mi casa, tu nombre o el futuro.

Entre sábanas blancas es que palpas
la irónica ternura, la caricia sin gracia,
el remedo de un beso.

Nuestros ojos se callan, obviando las palabras.

Y todo queda en ajedrez abierto.
Miradas a distancia.
Un diurno movimiento
en el que todo enigma se desarma.
La desnudez nos muestra
su estupor taciturno.
Esas charlas tan vanas
después del desayuno.

Yo me llevo tus besos.
Te quedas con mis labios.

Aliviamos la sed
bebiéndonos de un trago
al desengaño.

Y nos dejamos solos con tanto por hacer…
felices, desdichados.

Nos robamos un poco el uno al otro.

La soledad nos basta para amarnos,
para vagar contentos con el corazón roto.

H.

quiero escribirte…

quiero escribirte
pero es imposible

tú ya existes

desde antes
desde siempre

mis letras
mis palabras
te conocen

tú eres todo el alfabeto ante mí dispuesto
pero yo sólo atino a retroceder

backspace
backspace
tropiezo
atento
contra mi sombra

soy un latido
una pulsación
que te contempla
que te anhela

backspace
backspace
stickykeys

ctrl+alt+del
shut+the fuck+down!

le apago la luz a esos tus ojos
que me miran de cerca

tan de cerca como los míos a ti

zoom in
zoom out
fade out
fade black
faith in.

H.

.

De cómo se te desmorona la memoria, según F. J. Moreno Pacheco.

Se te desmorona la memoria, se te va poco a poco como la arena de la playa, se te desgaja como enormes terrones de hielo en el desierto blanco, que no es desierto pero tampoco deja de estarlo, se te esfuma como el humo caliente que se escapa de un carbón prendido, hasta que ya no queda nada, hasta que el cerebro no es más que un trozo hecho de cenizas vacías, sin peso, sin calor, sin alma; así los recuerdos se desvanecen y se escapan, y aunque quietas aferrarte a ellos se te escapan como agua entre las manos, y sólo te queda en la parte de adentro de los párpados la marca de agua de algo que antes podías ver bien, que sabías que estaba ahí, y que desaparecerá cuando la luz del sol la termine por secar y ya no puedas ver nada, nada de algo que alguna vez existió; y llega el momento en que no sabes si es peor olvidar algo por completo, u olvidar la imagen de alguien a quien recuerdas, pero el espacio que ocupa ya es oscuro y no puedes ver sus ojos…

por: Francisco Javier Moreno Pacheco.

Unexpected predator.

La silla como un cruel y sanguinario cuadrúpedo mortífero.

Yo, la presa moribunda.

Me tiene prendido por el culo,

y al parecer, según indican los pronósticos,

el clima no cambiará nada en mucho tiempo.

Prendido por el culo…

Es solo una de las tantas grotescas maneras

en que puedo decir

que estoy a su merced, que le pertenezco.

No se puede estar más a merced,

más desnudo y/o a la intemperie

que en esta inmovilidad seudo-involuntaria

de mover todo el cuerpo

con tal de no salvarme.

No le daré el placer de que me mate y/o me devoré.

Seré Big después del Bang…

Y a ella, pobre silla,

no le quedará más remedio que chillar, quebrar, romperse

y morirse de hambre, tan rota, a la par mío.

O esperar pacientemente a que alguien nos elija,

nos recoja,

nos alivie, nos repare, nos sane y nos incendie

con la mucha o la poca rabia de vida que le quede

en las manos.

Guardaré unos cerillos en el bolso derecho.

Estaré preparado.

Ojalá alguien se apiade y decida abiertamente

no salvarnos.

Y barrer para siempre las cenizas que fuimos, el polvo

que robamos.

Héctor.

A depressed Abe. Palabras depresivas de la mano y mente de Abraham Lincoln.

“Soy actualmente el más miserable de los hombres vivos. Si lo que siento se distribuyera por igual a toda la familia humana, no existiría un solo rostro alegre sobre la tierra. No sé si alguna vez estaré mejor, tengo el horrible presentimiento de que jamás lo estaré. No puedo seguir viviendo así, creo que debo morir o mejorar.”

Tomado de >>> http://elpsicoasesor.com/la-depresion-de-abraham-lincoln/

Monday´s mourning.

Saludos.

Les comparto mi oración a San Lunes Jodeo.

Puedo escribir los versos más tristes
esta (mañana-tarde-)noche.

Escribir, por ejemplo,
La lista del mandado
y no incluir otra cosa más allá de conservas
o alimentos en caja casi por caducar.
Y no incluir animales, por lo caros que están.

O escribir por ejemplo:
cuánto tengo / cuánto debo
y no saber restar.

En la escuela me dijeron
que los números negativos no existían
Ojalá fuera cierto en el mundo real.

Yo miro a la ventana
y escribo “por ejemplo:”,
después de los dos puntos
todo gesto es audaz.

Me defino.
Me comprendo.

Me compadezco.
Me resigno.

Me lleno de valor

Y no doy pasó atrás.

Soy mi propia catástrofe,
no me llevo ventaja.

No hubo alertas ni alarmas
Soy mi propio desastre,
y eso es natural.

Me biodegrado lenta y tranquilamente,
mis pasos son estruendo para el silencio de los adoquines,
para el hermetismo de las banquetas,
las desoladas calles que me sienten andar.

Soy mi propio reloj, mi contratiempo,
sé que tarde-temprano
voy a recomenzar.

Con todo y pese a todo, la esperanza persiste

indómita se aferra  pues

a lo lejos, azules, los astros no dejan de tiritar.

La noche es la que está y existe,

yo contra ella me estrello.

Y escribo “por ejemplo:”.

Héctor Loza.